Zanshin: Aprendiendo el arte de la atención y el enfoque de un arquero samurái legendario

Para profundizar su comprensión de la cultura japonesa, Herrigel comenzó a entrenar en Kyudo, el arte marcial japonés del tiro con arco. Le enseñó un arquero legendario llamado Awa Kenzo. Kenzo estaba convencido de que los principiantes deberían dominar los fundamentos del tiro con arco antes de intentar disparar a un objetivo real, y llevó este método al extremo. Durante los primeros cuatro años de su entrenamiento, a Herrigel solo se le permitió disparar a un rollo de paja a solo dos metros de distancia.

Cuando Herrigel se quejó del ritmo increíblemente lento, su maestro respondió: “¡El camino hacia la meta no debe medirse! ¿Qué importancia tienen las semanas, los meses, los años?

Cuando finalmente se le permitió disparar a objetivos más distantes, la actuación de Herrigel fue pésima. Las flechas se desviaron del rumbo y se desanimó más con cada disparo descarriado. Durante una sesión particularmente humillante, Herrigel declaró que su problema debe ser una mala puntería.

Kenzo, sin embargo, miró a su alumno y respondió que no era si uno apuntaba, sino cómo uno abordaba la tarea lo que determinaba el resultado. Frustrado con esta respuesta, Herrigel soltó: «Entonces deberías poder golpearlo con los ojos vendados».

Kenzo hizo una pausa por un momento y luego dijo: «Ven a verme esta noche».

Tiro con arco en la oscuridad

Al caer la noche, los dos hombres regresaron al patio donde se encontraba la sala de prácticas. Kenzo caminó hacia su lugar habitual de disparo, ahora con el objetivo oculto en la oscuridad. El maestro de tiro con arco procedió a su rutina normal, se instaló en su posición de disparo, tensó la cuerda del arco y soltó la primera flecha en la oscuridad.

Al recordar el evento más tarde, Herrigel escribió: «Sabía por el sonido que había dado en el blanco».

Inmediatamente, Kenzo sacó una segunda flecha y volvió a disparar a la noche.

Herrigel se levantó de un salto y cruzó corriendo el patio para inspeccionar el objetivo. En su libro, Zen en el arte del tiro con arco , escribió: “Cuando encendí la luz sobre el soporte del objetivo, descubrí para mi asombro que la primera flecha estaba alojada completamente en el medio del negro, mientras que la segunda flecha había astilló la culata del primero y atravesó el eje antes de empotrarse junto a él «.

Kenzo había acertado en una doble diana sin poder ver el objetivo.

Arqueros japoneses que practican Kyudo y el arte del zanshin.
Tres arqueros japoneses alrededor de 1860. Fotógrafo desconocido. (Fuente de la imagen: Colección Henry and Nancy Rosin of Early Photography of Japan . Smithsonian Institution.) 

Todo apunta

Los grandes maestros del tiro con arco a menudo enseñan que «todo apunta». Dónde coloca sus pies, cómo sostiene el arco, la forma en que respira durante el lanzamiento de la flecha, todo determina el resultado final.

En el caso de Awa Kenzo, el maestro arquero estaba tan atento al proceso que condujo a un disparo preciso que pudo replicar la serie exacta de movimientos internos incluso sin ver el objetivo externo. Esta completa conciencia del cuerpo y la mente en relación con la meta se conoce como zanshin .

Zanshin es una palabra que se usa comúnmente en las artes marciales japonesas para referirse a un estado de alerta relajado. Traducido literalmente, zanshin significa «la mente sin resto». En otras palabras, la mente se centró completamente en la acción y se fijó en la tarea que tenía entre manos. Zanshin está constantemente consciente de su cuerpo, mente y entorno sin estresarse. Es una vigilancia sin esfuerzo.

En la práctica, sin embargo, zanshin tiene un significado aún más profundo. Zanshin está eligiendo vivir tu vida intencionalmente y actuar con un propósito en lugar de ser víctima sin pensar de lo que se te presente.

El enemigo de la mejora

Hay un famoso proverbio japonés que dice: «Después de ganar la batalla, aprieta tu casco».

En otras palabras, la batalla no termina cuando ganas. La batalla solo termina cuando te vuelves perezoso, cuando pierdes el sentido del compromiso y cuando dejas de prestar atención. Esto también es zanshin : el acto de vivir con alerta sin importar si la meta ya se ha logrado.

Podemos llevar esta filosofía a muchas áreas de la vida.

  • Escritura: La batalla no termina cuando publica un libro. Termina cuando te consideras un producto terminado, cuando pierdes la vigilancia necesaria para seguir mejorando tu oficio.
  • Fitness: La batalla no termina cuando haces un PR. Termina cuando pierde la concentración y se salta los entrenamientos o cuando pierde la perspectiva y el entrenamiento excesivo.
  • Emprendimiento: la batalla no termina cuando haces una gran venta. Termina cuando te vuelves arrogante y complaciente.

El enemigo de la mejora no es el éxito ni el fracaso. El enemigo de la mejora es el aburrimiento, la fatiga y la falta de concentración. El enemigo de la mejora es la falta de compromiso con el proceso porque el proceso lo es todo.

El arte de Zanshin en la vida cotidiana

“Uno debe abordar todas las actividades y situaciones con la misma sinceridad, la misma intensidad y la misma conciencia que uno tiene con el arco y la flecha en la mano”.

—Kenneth Kushner, One Arrow, One Life

Vivimos en un mundo obsesionado con los resultados. Como Herrigel, tenemos una tendencia a poner mucho énfasis en si la flecha da en el blanco o no. Sin embargo, si ponemos esa intensidad, concentración y sinceridad en el proceso (dónde colocamos los pies, cómo sostenemos el arco, cómo respiramos durante el lanzamiento de la flecha), dar en el blanco es simplemente un efecto secundario.

El punto es no preocuparse por dar en el blanco. El punto es enamorarse del aburrimiento de hacer el trabajo y abrazar cada parte del proceso. El punto es tomar ese momento de zanshin , ese momento de completa conciencia y concentración, y llevarlo contigo a todas partes en la vida.

No es el objetivo lo que importa. No es la línea de meta lo que importa. Lo que importa es la forma en que nos acercamos a la meta. Todo apunta. Zanshin .